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Muy poca tela

Comunicarnos bien implica adaptarnos a nuestro interlocutor y manejar su jerga. Actuando de esta manera, además de entenderlo mejor, conseguiremos que nos vea como un igual y estaremos propiciando un mejor escenario para el acuerdo. El caso que os cuento es el de un proveedor algo rudo, digamos que un hombre de campo, de difícil dicción y al que nos costaba entender en muchas ocasiones. A pesar de todo, nos adaptamos a él con relativa facilidad y llegamos a comprender todas sus palabras y frases propias. Un día le pedimos recortar el peso de los envases de plástico que nos fabricaba y, llevándose las manos a la cabeza, nos espetó: «¡Con la poca tela que me dais, solo voy a poder haceros un tanga, no unas bragas!». Aunque las miradas de desconcierto nos impidieron durante un par de segundos entender la grandeza de aquella metáfora, finalmente pudimos traducirla: «¡Si queréis usar tan poco material, difícilmente podré fabricaros unos envases de calidad!». Después de reírnos un buen rato nos pusimos a buscar soluciones juntos y logramos reducir el peso del envase un 2 %. La comunicación es clave para la negociación, saber entender y adaptarnos a la otra parte resulta fundamental para llegar a un buen acuerdo.