Cumbre en Granada

Granada tiene algo especial. Desde hace años tengo la suerte de residir en esta preciosa ciudad y he de confesar que, al igual que los miles de personas que la visitan a diario, he caído embrujado por la Alhambra y el Albaicín, el Mirador de San Nicolás, la Capilla Real, las tapas, la gente, ¡los piononos!… No sólo es el patrimonio cultural, sino también el natural. A sólo 27 Km tenemos el Parque Nacional de Sierra Nevada, con un paisaje y una flora realmente singular, su estación de esquí y sus más de 20 picos que superan los 3.000 metros de altitud: el Veleta, el Mulhacén, la Alcazaba… Accidentes geográficos a los que la semana pasada se añadió uno más, la Cumbre de la UE. Pues sí, sobre este tema va este artículo y trataré de profundizar sobre las cuestiones de forma del encuentro y, por otro lado, las de fondo…

En este tipo de saraos, me llama siempre la atención la precisión organizativa y el cuidado de los detalles. No se improvisa nada, y es que en las negociaciones diplomáticas son especialmente relevantes las normas que dicta el protocolo. El objetivo es no terminar haciendo un feo a nadie, sentándolo al lado de quien no toca, realizando un gesto que en su cultura sea inapropiado, o dejándolo sin copa en el brindis…como ocurrió con la Reina Letizia. Y es que siempre puede escaparse algún detalle y la mejor manera de afrontarlo es con naturalidad y simpatía. De cualquier manera, este es el único desliz organizativo que ha trascendido así, que enhorabuena a la organización.

Además de la parte hospitalaria y lúdica, la organización se extiende obviamente a las reuniones formales. De hecho, hay un documento elaborado por la Secretaría General del Consejo Europeo que fija los procedimientos para la organización de estas cumbres para hacerlas viables y eficaces. Cuando hay 27 partes sentadas a la mesa, o se fijan previamente las reglas a seguir o aquello es ingobernable. Esto no sólo es una característica de las negociaciones diplomáticas, y en muchas ocasiones, hay que hacer una ronda de contactos previa solamente para acordar el procedimiento de la negociación. Una vez pactado, podremos sentarnos a negociar las cuestiones de fondo.

¿Y qué se debate en este encuentro? En primer lugar, hay que aclarar que en este órgano de gobierno no se toman decisiones que inmediatamente se convierten en leyes que afectan a los ciudadanos, no, para eso están la Comisión y el Parlamento Europeo. Estas reuniones son un tipo de “diplomacia blanda” que sirve fundamentalmente para que los distintos líderes acerquen posturas, se conozcan mejor y tengan mejor relación personal. Si en una negociación somos capaces de empatizar con la otra parte y hacerle ver que somos uno de los suyos, con toda probabilidad, mejoraremos el resultado. Estos encuentros buscan fomentar esta conexión y facilitar la comunicación sobre los temas pactados en agenda. ¿Qué cuales eran? De acuerdo a los comunicados y notas de prensa, fundamentalmente han sido dos: la política de migración y la ampliación de la Unión de los actuales 27 a 35 miembros.

El primer aspecto es especialmente delicado ya que son varias las crisis migratorias que, de forma desigual, han vivido los distintos miembros de la unión en los últimos años. Tan polémico es que, Polonia y Hungría, han vetado la cuestión en la declaración conjunta que se realizó al finalizar el encuentro. Sin embargo, el tema que más me motiva es el de la ampliación. Me parece mucho más estratégico. ¿Para cuándo la quieren? para el 2030, ¿Cómo no? A nuestros líderes les encanta ponernos deberes para esa fecha. Veremos a ver cuándo se acerque y nos demos cuenta de que no llegamos con todo. ¿Y está preparada la Unión Europea para una ampliación? ¿Tiene sentido? Desde el punto de vista geoestratégico, sí. El mundo se está volviendo “bloquista” y necesitamos consolidarnos para ser competitivos en las próximas décadas. Sin embargo, el problema es que esa consolidación no llevará consigo una mayor eficiencia, sino que supondrá mucha más burocracia y menos agilidad, justo lo contrario de lo que necesitamos. Europa es una jaula de grillos en la que cuando llega la hora de la verdad, tiramos de la manta hacia nosotros para destapar los pies del vecino. Si esto ya ocurre con 27 miembros, imagina con 35… Esto es lo que nos diferencia de americanos y chinos. Cada uno por diferentes motivos, ellos sí parecen tener una unión real y se mueven todos a una. En mi opinión, hoy por hoy, la UE es sólo un grupo de países que han decidido unirse por motivos estratégicos, guiados por la cabeza, pero sin una pizca de corazón. En tanto que los políticos no superen el mal de montaña y bajen desde sus cumbres a las llanuras para forjar un verdadero espíritu de unión ciudadana, muy a mi pesar, la EU estará condenada al fracaso. No se trata de imponer “el proyecto europeo”, esto más que generar unión puede provocar rechazo, sino de recuperar su esencia y recordar que esta alianza se fraguó para unir a los pueblos del continente en paz y armonía.

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