Las negociaciones representativas

Una afirmación de Perogrullo: no todas las negociaciones son iguales. Esto es tan cierto, que al igual que en otras muchas áreas de conocimiento, los teóricos han hecho toda una suerte de clasificaciones para establecer las diferencias existentes entre cada una de ellas. Tranquilo que no voy a aburrirte con una ristra de definiciones pormenorizadas, sino que quiero llamar tu atención sobre un tipo concreto, la negociación representativa.

¿Qué son las negociaciones representativas? ¿Cuándo ocurren? Se producen cuando una o varias personas actúan como intermediarios en nombre de otras personas llevando a cabo las negociaciones de sus representados. Estos intermediarios pueden ser elegidos democráticamente (como un gobernante o un delegado sindical), en función de su experiencia (i.e., en negociaciones relacionadas con temas técnicos o científicos) o seleccionados de cualquier otra manera más o menos arbitraria. Los representantes tienen la autoridad y el mandato para tomar decisiones y comprometerse en acuerdos, si bien pueden tener límites preestablecidos en su capacidad decisoria como mecanismo de salvaguarda de los intereses de sus representados. Creo que con lo que he dicho ya te habrás situado.

Seguramente te preguntarás “¿y por qué quieres hablar de esto?”. Pues por lo actual que resulta en estos días en que se están llevando a cabo las negociaciones para la formación de gobierno. Nos pese o no, quienes las llevan a cabo no son ni más ni menos que los representantes de los españoles elegidos democráticamente para defender nuestros derechos. Esto es así y espero que estéis todos de acuerdo. Pero ¿cual es el problema de las negociaciones representativas? Pues que los negociadores tienen intereses propios que pueden ser contradictorios con los intereses de quienes representan, por ejemplo, el interés de una persona por dormir en la Moncloa. Si, además, estos representantes obvian los límites que les hemos marcado para llevar a cabo dichas negociaciones y acaban saltándose la ley, nos encontramos con un grupo de políticos que solo se representan a ellos mismos y a quienes les importa un pepino los intereses de los españoles, sus representados.

Normalmente siempre hay un momento en el que quien negocia en nombre de otros tiene que enfrentarse a dilemas que le obliguen a escoger entre sus intereses y los de quienes representan. Imagina el comercial de una empresa que tiene un bonus en función de la facturación, pero sabe que el pedido que está negociando provocará pérdidas a su compañía, ¿qué crees que hará? ¿cerrará el pedido o perderá el bonus con el que pretende pagar sus vacaciones?… Esto sucede continuamente, pero que ocurra en el mundo de la política con las consecuencias que puede tener es poco menos que escandaloso. Significa que los políticos de este país no están haciendo su trabajo, que no es otro que defender los intereses de los españoles. Si estamos de acuerdo en esto, también deberíamos estarlo en que habría que enviarlos a un lugar especialmente diseñado para, entre otras circunstancias, acoger a las personas que no hacen bien su trabajo, la cola del INEM.

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